martes, 14 de enero de 2014

6 DESARROLLO DE UN PROGRAMA POR COMPETENCIAS

DESARROLLO DE UN PROGRAMA POR COMPETENCIAS

La competencia como organizadora de los programas de formación hacia un desempeño competente.
En esta lectura nos menciona que los tres pilares de una competencia son:
·  LAS SITUACIONES
·  EL DESEMPEÑO COMPETENTE
·  LA INTELIGENCIA DE LAS SITUACIONES
Considero que las situaciones son un pilar porque en base a estas competencias, se origina la competencia es decir; cuando una persona realiza una determinada acción o problema compleja, necesita buscar el modo de desarrollarlo o resolverlo y para realizarlo necesita empezar a buscar esas habilidades, conocimientos que tiene   y para eso comienza a desarrollar las necesarias y asi a través de las situaciones se van determinando.
El desempeño seria aquellos que se logra al buscar las competencias, cuando los alumnos ya han tenido un desarrollo de habilidades es cuando se puede decir que ha tenido un desarrollo competente. La inteligencia de las situaciones se basa en el desarrollo de una competencia como se logra y que se necesita.
La (pedagogía por objetivos) promueve el recorte el recorte secuencial de los contenidos de aprendizaje escolar  en micro-unidades un enfoque por competencia privilegia al aborda situaciones que son por definición, más globales e interdisciplinarias.
Existen dos reglas:
* Análisis rigurosos de los objetos y métodos utilizados.
* Precisar conceptos y limitados y  significado que se puede atribuir.
La competencia no puede ser simplemente la descripción de una acción o de un comportamiento, es mucho más que eso. La competencia pasa a ser entonces la estructura dinámica organizadora de la actividad, que permite que la persona se adapte en un tipo de situación a partir de sus experiencia, de su actividad y de su práctica y esta la vemos en los alumnos que buscan fortalecer los conocimientos y a su vez buscan adaptar estas competencias en su entorno y con base a esas alternativas logran un potencial máximo de desarrollo de las competencias por el hecho de llevarlas a la práctica cotidiana.

La competencia situada planteada en la situación en esta perspectiva, la adaptación de la persona a la situación y su contexto constituye el desarrollo de una competencia.

El medio universitario ha sido ciertamente el más lento e indeciso en la enseñanza profesional aunque ha sido la primera en inscribir decididamente sus programas en dicha orientación a competencias.
El tema sobre los programas por competencias se torna complejo por el hecho de que el concepto de competencia no ha dado lugar a una acepción consensuada en el mundo de la educación y de la formación.las etapas que deben llevar de la “buena idea” a la puesta en funcionamiento de un programa por competencias.

Boutin y Julián, 2000 perciben en las competencias una orientación conductista, una forma de regreso al comportamentalismo; en particular Legendre, 2000 afirma que las mismas generan una relación más pragmática con el saber, incitando así a la escuela a centrarse “sobre la formación del pensamiento, las vías de aprendizaje del alumno y el sentido de los saberes en relación con los contextos y las condiciones de utilización.

En cambio una competencia corresponde a “un saber actuar complejo que se apoya sobre la movilización y la utilización eficaz de una variedad de recursos”.En este sentido, una competencia está lejos de ser  un objetivo.

La puesta en funcionamiento de una competencia, sea en un contexto de aprendizaje o en un contexto de trabajo, exige echar mano juicioso de los recursos, teniendo en cuenta las características de la situación.

Las experiencias relativas al desarrollo de un programa por competencias permiten proponer ocho etapas de desarrollo:

1.     Determinación de las competencias que componen el programa;
2.     Determinación del grado de desarrollo esperado por cada competencias al término del programa de formación;
3.     Determinación de los recursos internos –conocimientos, actitudes, conductas- a movilizar por las competencias;
4.     Escalamiento de las competencias en el conjunto de la formación;
5.     Determinación de las modalidades pedagógicas en el programa.
6.     Determinación de las modalidades de evaluación de las competencias en curso de la formación y al término de la misma;
7.     Determinación de la organización del trabajo de docentes y estudiantes en el marco de las diversas actividades de aprendizaje;
8.     Establecimiento de las modalidades de acompañamiento de los aprendizajes de los y las estudiantes.

Estas son necesarias para que el programa pueda tener los contenidos con un objetivo, centrarse en ciertos características que se desean desarrollar en una persona con el fin de formarlo.

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